viernes, 18 de junio de 2010

Desafíos de la nueva estabilidad financiera

En el discurso "El camino por recorrer para los Bancos Centrales: Nuevos restos para la estabilidad financiera" publicado recientemente por el FMI y realizado en la última reunión de bancos centrales en Rusia, expone el camino a recorrer por los bancos centrales ante los nuevos desafíos para la estabilidad financiera que están por venir, estableciéndose las grandes líneas de actuación que las autoridades monetarias tendrán que desarrollar para mitigar el riesgo sistémico en el futuro. Se alaba la gestión realizada por el Banco Central de Rusia, que en los momentos de máxima tensión inyectó liquidez para estabilizar el sistema, y que rápidamente procedió a retirar, algo que no han empezado todavía a realizar en Europa y Norteamérica.

Se establecen por tanto tres desafíos claves para ampliar y mejorar las herramientas con las que los bancos centrales pueden controlar de manera eficiente los riesgos sistémicos:
  • Por un lado, la necesidad de mejorar la supervisión del sector financiero. Si algo se ha puesto de manifiesto en la crisis actual es que no es tanto un problema de mala regulación financiera , como de un deficiente control de las entidades financieras con riesgos sistémicos. 
  • Por otro lado, la necesidad de fortalecer un marco adecuado de política monetaria centrada en la estabilidad de precios, que ha demostrado ser de gran ayuda para evitar la tendencia procíclica de la actividad financiera.
  • El previsible aumento de los flujos de capital hacia las economías emergentes, con mejores perspectivas de crecimiento, pueden crear problemas macroeconómicos para las economías receptoras difíciles de gestionar.

MEJORA DE LA SUPERVISIÓN
Los análisis posteriores a la crisis han puesto de manifiesto la falta de capacidad y disposición de algunos supervisores para actuar, lo que manifiesta una debilidad institucional importante. Esta falta de diligencia o capacidad en la supervisión son explicados en el documento:

  1. Los supervisores no fueron suficientemente intrusivos y escépticos, ya que confiaron en exceso de las firmas de análisis de riesgo, y por tanto, de una incorrecta autodisciplina de los mercados.
  2. La supervisión no fue suficientemente dinámica y adaptativa. La innovación financiera superó la capacidad de los reguladores para comprender correctamente los riesgos de los nuevos y complejos productos financieros. Tampoco lo hicieron las agencias de calificación crediticias.
  3. La supervisión tampoco fue lo suficientemente amplia, debido a que sólo se evaluaron las entidades financieras que entraban dentro del perímetro de la regulación, dejando fuera del control los instrumentos utilizados por aquéllas para colocar fuera de balance una gran cantidad de sus riesgos.
  4. La supervisión no fue lo suficientemente concluyente, de forma que no actuó rápida y clara ante la falta de equilibrio de los balances de las entidades financieras.
POLÍTICA MONETARIA Y ESTABILIDAD FINANCIERA
La política monetaria ha sido fundamental en el manejo de la reciente crisis financiera. Sin una intervención decidida y rápida de los bancos centrales probablemente se hubieran producido los peores resultados imaginados, y estaríamos inmersos en una gran crisis económica mucho peor que la tenemos actualmente. Ahora bien, las medidas puestas en marcha han sido sólo un plan de choque para generar confianza en los mercados monetarios y evitar que la falta de liquidez del sistema provocara un mayor impacto en la solvencia general de este. A partir de ahora los bancos centrales tienen una labor importante en tanto deben establecer medidas y nuevas herramientas para impedir en el futuro la retroalimentación del ciclo, es decir, que deben regular para que las entidades financieras no incurran en riesgos excesivos en momentos de crecimiento económico, de la misma manera que debido a los ajustes drásticos por riesgos excesivos provocado por un cambio de ciclo se influya negativamente en la economía real como está ocurriendo actualmente.

En el caso de los países emergentes, las políticas macroeconómicas prudentes ayudaron en el peor momento de la crisis a poder realizar un mayor impulso monetario, ya que la inflación estaba relativamente controlada. También los tipos de cambio flexibles ayudaron aumentando la competitividad de la economía de dicho país, en la medida en que no dañaban significativamente los precios de las importaciones. Es importante que el mantenimiento de políticas económicas de control de la inflación, vengan acompañadas con una sólida independencia del banco central y unos mercados financieros internos avanzados que agilicen el flujo de capitales de forma eficiente.

Algunas de la herramientas citadas en el informe con que se puede generar mayor estabilidad financiera son:
  • Reservas de capital anticíclicas y mayores requisitos de capital
  • Provisiones que soporten el cambio de ciclo económico
  • Los coeficientes de liquidez
  • La mejora en la valoración de garantías
 Evidentemente las herramientas anteriores sirven de poco si no se establece un perímetro regulatorio correcto además de una intensa y proporcionada actividad supervisora. De otra manera, se incentiva que las entidades adquieran riesgos excesivos sabiendo de antemano que los bancos centrales actuarán en defensa del sistema cuando la situación sea delicada, provocando que las herramientas monetarias que en momentos de estabilidad funcionan dejen de actuar, y hagan falta medidas monetarias cuantitativas adicionales que pueden generar distorsiones y desequilibrios futuros difíciles de manejar.

GESTIÓN DE LOS ENORMES FLUJOS DE CAPITAL
Uno de los principales perjudicados por la crisis del 2008/2009 fueron los flujos de capital. La aparente estabilidad financiera y las mejores perspectivas de los países emergentes están ayudando bastante al crecimiento de estas economías en detrimento de las desarrolladas. Ahora bien, un exceso de entradas de capital puede provocar tensiones sistémicas y desajustes económicos -altas tasas en el crecimiento del crédito, tensiones en el tipo de cambio de la moneda, pérdida de competitividad de las exportaciones, descenso del ahorro y presiones inflacionistas internas- que hay que gestionar con cautela. Por tanto, cuando se produce un aumento excesivo de las entradas de capital es necesario tomar medidas para reducirlas en la medida en que no sean realmente necesaria para el desarrollo económico real. Ahora bien, establecer controles no debe utilizarse como sustituto de políticas económicas necesarias ni tampoco de un desarrollo adecuado de los mercados financieros internos.

Es necesario para los países comentados que exista fluidez de capital hacia sus economías, ya que es la pieza fundamental de sus reservas internacionales. Estas reservas son el recurso más importante en momentos de tensión en los mercados debido a que de esta manera los inversores entienden que el país en cuestión tiene liquidez suficiente para devolver en divisas los flujos recibidos de capital. Pero el FMI advierte que un exceso de reservas internacionales tampoco aporta demasiados beneficios marginales, por el contrario puede provocar un intenso flujo de fondos hacia la economía que no responden a factores fundamentales, y que pueden suponer en el futuro desajustes monetarios injustificados.

CONCLUSIÓN
En conclusión, la crisis actual ha dejado desafíos importante para los bancos centrales y las autoridades gubernamentales de todos los países. Si las medidas excepcionales puestas en marcha por las autoridades económicas y monetarias ha conseguido estabilizar relativamente los mercados, queda por delante la puesta en marcha de una nueva regulación financiera que amortigüe en el futuro los cambios de ciclo. Para ello es de especial importancia la supervisión adecuada de los entidades generadoras de riesgo sistémico y sus instrumentos fuera de balance. 

De igual manera las políticas económicas prudentes ayudaran a reducir los riesgos sistémicos. En el caso de los bancos centrales, la estabilidad de precios es el principal mecanismo que elimina los excesos del sistema financiero en la asignación correcta de los recursos. Lo anterior es de especial importancia para los países emergentes en los que la intensa entrada de capital puede significar desequilibrios futuros perjudiciales para su desarrollo equilibrado.