lunes, 5 de julio de 2010

Estabilidad financiera del Banco de España

Según el último informe de Estabilidad Financiera del Banco de España, podemos afirmar que los mercados financieros están reaccionando de forma excesiva ante la situación de las finanzas públicas españolas y del sector bancario. Los fundamentales finalmente se impondrán y es probable que las peores expectativas que hoy tienen peso en los análisis económicos dejen de ser así en el medio y largo plazo, una vez se descubra que el caso griego no tiene un paralelismo extrapolable al caso español. Ahora bien, la disciplina del mercado ha obligado a las autoridades españolas a tener que tomar medidas inmediatas para reducir los déficit excesivos que pretendían resolver dentro de dos o tres años cuando el ciclo político les fuese menos adverso. Quedan reformas estructurales por hacer en el mercado laboral y en el sector servicios, y esos son realmente los fundamentales que situarán a España en un escenario de crisis a lo griega o en otro de economía estable y próspera.

La banca española ha mostrado pericia en la gestión de riesgos durante el período previo a la crisis, aunque el boom inmobiliario incentivó que gran parte del flujo de financiación que se obtenía del exterior fuese a parar a sectores empresariales con grandes necesidades de recursos pero también grandes riesgos como son las inmobiliarias y las constructoras,  y a la compra/inversión en viviendas por parte de los particulares.

El sector inmobiliario en su conjunto prosigue con su ajuste en mayor intensidad que el resto de la economía, y esto influye de forma importante en la calidad crediticia de los activos del sistema bancario, los cuáles dependen en gran media de la adecuada gestión de los riesgos asumidos, la calidad de la cartera de créditos, que por cierto es muy heterogénea, y la efectividad de las garantías que repaldan dichos créditos.

Los mercados mayoristas tanto monetarios como de capitales siguen sin estar plenamente normalizados. Desde el mercado interbancario sigue sin fluir el dinero hacia el resto de la economía como se puede observar en la gran cantidad de depósitos que mantienen las entidades financieras en el Banco Central Europeo, y es por ello por lo que la autoridad monetaria ha decidido no refinanciar el vencimiento de más de 400.000 millones que vencía a principio de julio. El mercado de titulizaciones o el de deuda sénior continúan con dificultades de emisión para entidades de tamaño medio y pequeño, lo que manifiesta el grado de desconfianza que existe hacia entidades financieras que por su reducido tamaño  todavía se desconoce el potencial daño que puede tener los riesgos inmobiliarios asumidos en su viabilidad económica y financiera.
 
Las primeras informaciones sobre la solvencia de las grandes entidades financieras europeas han aclarado muchas incertidumbres respecto a la situación real de las españolas. En concreto, las dos grandes (Santander y BBVA) han salido bastante bien paradas de los Stress Test recientes realizados por el BCE, y son las entidades alemanas y francesas las que probablemente estén en peores condiciones. Ahora bien, las de menor tamaño son las que más incertidumbre generan en los inversores ante el desconocimiento de la situación real quizás por una falta de transparencia que si van a tener las grandes entidades con la próxima publicación de los exámenes financieros sobre escenarios de tensión realizados.