La posición de Inversión Internacional (PII) representa el balance de los saldos que un determinado país mantiene en activos y pasivos frente a terceros no residentes en un momento concreto. Por tanto, este indicador muestra el stock de activos y pasivo financieros incluidos en la cuenta financiera de la balanza de pagos. Las categorías que componen dicho balance son, por un lado, las Inversiones Directas que recogen las partidas destinadas a la adquisición de participaciones permanentes en empresas y filiales en un determinado país. Por otro, encontramos las Inversiones en Cartera que registra el stock de transacciones destinadas a la compra de títulos de participación en capital -acciones, preferentes, participaciones, etc.- o instrumentos de deuda del mercado monetario -bonos, pagarés, letras, etc.-, además de derivados financieros. Y por último, la partida de Otras Inversiones recoge el resto de activos no incluidos en los anteriores epígrafes como créditos comerciales, préstamos, depósitos transferibles, y moneda en circulación en manos de tercero. Para completar el indicador, se añade el stock de derechos y obligaciones que están bajo el control de las autoridades monetarias, como son las reservas de oro y divisas, los Derechos Especiales de Giro del FMI, y otros activos o derechos mantenidos frente al Eurosistema -que comprenden los depósitos y préstamos recibidos del mercado monetario bajo tutela del Banco Central Europeo-.
Debemos separar la Posición de Inversión Internacional de una economía (PII) de su Cuenta Financiera de la Balanza de Pagos. Si el primer aporte estadístico viene a representar el stock de activos y pasivos financieros que mantiene un determinado país, la cuenta financiera se circunscribe a los flujos netos realizados durante un período concreto, bien un año o un mes. Ambos compendios son necesarios para conocer la dinámica económica y financiera de una economía frente a terceros. La Cuenta financiera junto con la Cuenta Corriente forman la Balanza de Pagos, reflejando la primera el flujo financiero de los activos y pasivos financieros gestionados por los agentes económicos, mientras la Balanza por Cuenta Corriente recoge el comercio de bienes y servicios además de las rentas y transferencias.
La Cuenta Corriente de una Balanza de Pagos tiene tres grandes componentes: La balanza comercial que registra el total de exportaciones e importaciones de bienes con el resto del mundo; la balanza de servicios que recoge el intercambio de servicios, entre ellos el de turismo y viajes, y la balanza de rentas que anota las rentas del capital -beneficios, dividendos, intereses, alquileres, etc.- o del trabajo que se obtienen dentro y fuera de un país. Para completar la Balanza por Cuenta Corriente habría que incorporar la balanza de transferencias corrientes que incluye las transacciones realizada a título gratuito o sin contrapartida como son las ayudas gubernamentales, las contribuciones al presupuesto de la Unión Europea, las pensiones o las remesas de emigrantes. Finalmente si integramos la balanza de capital que recoge las transferencias de capital procedentes de los Fondos de Cohesión, FEOGA, FEDER, etc. o de la compra-venta de tierras, patentes, marcas, etc. tendremos la Balanza de Pagos de un estado.
EVOLUCIÓN DE LA PII DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA :
La Posición de Inversión Internacional de la economía española ha ido evolucionando de forma importante a lo largo de la historia reciente. En el gráfico podemos ver la enorme cantidad de recursos que han entrado en nuestro país para financiar la expansión económica de la década pasada. El saldo agregado de la PII en 2009 se triplicó en cinco años debido en gran parte a las inversiones en cartera cuya tendencia se intensifica a partir de 2006.
En concreto, podemos apreciar el cambio en la tendencia de los componentes que forman la PII desde la introducción del euro a comienzos de 1999 como moneda oficial. Analizando las partidas de forma desagregada, podemos observar como las inversiones directas recogen el esfuerzo financiero de las multinacionales españolas en el exterior, y en concreto en América Latina. Además ese empeño ha seguido consolidándose incluso a pesar de la crisis económica y financiera que padecemos, de manera que a partir de 2009 el saldo de inversiones en el exterior es mayor que las que tienen los no residentes en nuestro país.
Por su parte, la partida de otras inversiones que como hemos comentado recoge las posiciones en activos no incluidos en los demás epígrafes como pueden ser créditos comerciales, préstamos, depósitos transferibles y moneda en circulación en manos de terceros, se ve influida también por la expansión económica y la necesidad de financiarla.
La inversión en cartera es quizás el componente que mayor saldo negativo ha aportado desde comienzos de 2006, debido a la enorme cantidad de titulizaciones hipotecarias emitidas para financiar la actividad inmobiliaria nacional y adquiridas por inversores extranjeros. Ha sido pues el sector privado de la economía el principal beneficiado del flujo de fondos recibidos, si bien el cambio de tendencia que se empezó a observar desde principios de 2008 a consecuencia de la crisis, se ve quebrada por las necesidades del sector público que necesita financiar las medidas puestas en marcha y que consume gran parte de la financiación exterior que llega a la economía española.